Tu impresora dice 50.000 páginas, pero eso no significa que debas imprimirlas
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Al revisar la ficha técnica de una impresora empresarial, es común encontrar cifras como “ciclo de trabajo de hasta 50.000 páginas al mes”. A simple vista, parece indicar cuánto puede imprimir el equipo de forma habitual. Sin embargo, esa no es la mejor cifra para decidir una compra.
El ciclo de trabajo representa un límite máximo, no el ritmo de impresión recomendado para todos los meses. Confundir ambos conceptos puede llevar a una empresa a elegir un equipo que no se ajuste a su uso real.
Ciclo de trabajo y volumen recomendado no son lo mismo
El ciclo de trabajo mensual indica la cantidad máxima de páginas o imágenes que una impresora puede producir durante un mes de alta demanda. Sirve como referencia para comparar la robustez de distintos modelos, pero no significa que el equipo esté pensado para trabajar continuamente en ese límite.
El volumen mensual recomendado, en cambio, señala el rango de impresión habitual para el que fue diseñado el equipo. Este dato considera factores como el desempeño, los intervalos de cambio de suministros y la vida útil esperada de la impresora.
La diferencia puede ser considerable. Por ejemplo, existen impresoras con un ciclo máximo de 50.000 páginas cuyo volumen recomendado se encuentra entre 750 y 4.000 páginas mensuales. Por eso, mirar solamente la cifra más alta puede entregar una impresión equivocada sobre su capacidad cotidiana. Fuente: HP.
Entonces, ¿qué cifra debe considerar una empresa?
Para dimensionar correctamente una impresora, el volumen mensual recomendado debería ser el punto de partida.
Una empresa que imprime cerca de 3.000 páginas al mes debería buscar un modelo cuyo rango recomendado incluya esa cantidad y que, además, permita absorber aumentos ocasionales. Si algunos meses llega a 4.500 o 5.000 páginas, conviene contemplar ese crecimiento antes de comprar.
Trabajar repetidamente cerca del límite máximo puede aumentar la frecuencia de recambio de suministros, las intervenciones y el desgaste del equipo. Por otro lado, elegir una impresora sobredimensionada también puede significar pagar por velocidad o capacidad que nunca se utilizará.
Cinco datos que conviene revisar antes de elegir
Antes de comprar una impresora para la empresa, conviene revisar:
- Volumen mensual real: cuántas páginas imprime actualmente la organización, considerando meses normales y periodos de mayor demanda.
- Volumen mensual recomendado: el rango de uso habitual indicado por el fabricante.
- Rendimiento de los consumibles: cuántas páginas puede entregar aproximadamente cada cartucho o tóner. Estas cifras se obtienen bajo condiciones estandarizadas, por lo que el resultado real puede variar según el contenido y la frecuencia de impresión. Fuente: HP.
- Velocidad y manejo de papel: páginas por minuto, impresión dúplex, capacidad de las bandejas y alimentador automático de documentos.
- Funciones y conectividad: impresión en red, Wi-Fi, escaneo, compatibilidad con dispositivos móviles y herramientas de seguridad o administración.
También es importante preguntarse quiénes utilizarán el equipo. Una impresora para una persona no enfrenta la misma carga que una multifuncional compartida por un área completa, aunque ambas impriman documentos similares.
La cifra más grande no siempre representa la mejor compra
Una buena elección no consiste en buscar la impresora con el ciclo de trabajo más alto, sino la que pueda responder de forma estable al volumen real de la empresa, con un margen razonable para crecer.
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